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martes, 28 de febrero de 2012

TE ACUERDAS DE....TAKASHI WATARI?

Watari luciendo la celeste
La historia de este ponja es peculiar. Llegó allá por 1991 a la Argentina proveniente de su natal Japón, con el fin de perfeccionar sus cualidades futbolísticas (seguro era fan de Oliver Atton y cía.). Formó parte de las inferiores de Boca Juniors llegando alguna vez a jugar por la reserva, pero luego fue dejado libre. Retornó a su país y no fue sino hasta el año 2000 que se reencuentra con sus compañeros de Boca cuando estos fueron a Japón a jugar la Copa Intercontinental ante el Real Madrid. Gracias a este contacto, fue llevado a la Argentina más que todo para que sirva como intérprete de su compatriota Naohiro Takahara (contratado por los xenesises). Poco a poco y nadie sabe cómo, se fue metiendo en el plantel y era habitual verlo en los partidos de práctica, donde tuvo oportunidad de compartir con nuestro compatriota José Pereda. Tras breves estancias en Nueva Chicago y San Lorenzo de Almagro, en calidad de prueba, retornó a su país. Takashi se había hecho a la idea de no volver por este lado del planeta, pero sucede que el año 2005 la empresa nipona PrivCore firma un convenio con el Sporting Cristal, gracias al nexo que había establecido el representante de Masakatsu Sawa con los celestes, a la llegada de éste a La Florida. Dicho convenio establecía la cesión sin costo alguno de Watari, pero el ponjita no le llenó los ojos al Chemo del Solar, por entonces DT de los celestes, y se tuvo que conformar con ir al banco en algunos partidos, pero sin ingresar a la cancha. Su mayor momento de gloria lo vivió cuando Diego Maradona vino a jugar un partido de exhibición en el Estadio Nacional, momento que fue aprovechado por Watari que, como buen japonés, se la pasó tomándose fotos al lado del ídolo argentino.

AFRICA MIA - Parte 2

Seguimos con el recuento de nuestros choques ante selecciones africanas. Ahora recordaremos nuestro debut en España 82 ante Camerún y el enfrentamiento más reciente ante un equipo del continente negro, contra Senegal, antes de la Copa América 2011.

Ni en Chincha había zambos así
El 15 de junio de 1982 nuestra Selección debutaba en el Mundial de España ante la desconocida Camerún. Los días previos, gracias a nuestra desbordante confianza (menosprecio al rival más que todo), los pronósticos tanto del público como de gran parte de la prensa eran de una soberana paliza a los debutantes africanos. Eramos tan desmedidamente optimistas que muchos vendían el cuento que estábamos para campeones mundiales, cuando lo cierto era que para el resto, éramos una Selección más que a lo sumo podría clasificar a segunda ronda (ver foto sobre encuesta de Gallup).
En Europa apenas sabían que existíamos
La sorpresa camerunesa comenzó al salir a la cancha. Germán Leguía lo recordaba así: "Cuando empezamos a desfilar rumbo a la cancha, y los vimos por primera vez, descubrimos que eran inmensos. Ese tipo de zambos no había ni en Chincha. Nos quedamos súper sorprendidos de sus tamaños y Salvador Salguero sonreía: ´Yo sabía como eran, por eso me dejé crecer la barba, ojalá los asuste´". Nuestro capitán, Ruben Díaz, también tuvo un comentario similar: "Al momento del saludo inicial con el capitán de ellos, nos estrechamos las manos, y el negro tenía una manazo que tapó totalmente la mía y apretó con tal fuerza que me estuvo doliendo un rato".
Mami que será lo que quiere el negro?
El 0-0 final refleja que fue un partido sin muchas opciones de gol, la más clara fue para los africanos, a quienes (felizmente para nosotros) se les anuló un gol erróneamente, por supuesta posición adelantada de Roger Milla que nunca existió. Fue entre Milla y Díaz precisamente que se dio un duelo particular, cuando primero el camerunés de un certero codazo le rompió el tabique al peruano y luego éste, en venganza, le metió tremendo levante que hizo llorar al morenaje y tuvo que ser sacado del campo.
La formación peruana había sufrido muchos cambios en relación a las Eliminatorias, ya que se dio el retorno de Teófilo Cubillas, lo que hizo que se retirara del once a Guillermo La Rosa y se adelantara a Julio César Uribe como delantero, posición que el "Diamante" no sentía mucho. No jugó Barbadillo de inicio tampoco, siendo Germán Leguía el que la hacía de "puntero mentiroso". En la zaga, tras las lesiones de Chumpitaz y Rojas, ingresaron Salvador Salguero y Jorge Olaechea respectivamente, éste último improvisado como lateral ya que su posición original era la de central.
Las vimos negras
La lentitud peruana contrastaba con la velocidad de los africanos, tal como lo afirmaba Leguía: "Desde el banco me avisaron que debía tapar la salida del 7. Lo malo que le quitaba una pelota y volvía otra vez. Lo llevaba y ahí estaba nuevamente. Entonces le pedí a mi compadre Guillermo La Rosa: ayúdame, parece que hay como tres con es número. Es que de verdad volaban".
Como dato anecdótico, el partido tuvo un par de hechos singulares. Primero, un perrito se metió a la cancha y se orinó en pleno gramado y luego, Germán Leguía se demoró horas en pasar la prueba antidopaje porque no podía orinar. (http://retrobolas.blogspot.com/2012/02/se-le-seco-el-chorrito.html

 Senegal: Kung Fu Made in Africa 
Esta historia es bastante reciente, pero vale recordarla porque fue la última vez que enfrentamos a un equipo africano. A nuestros iluminados dirigentes, con Manuel Burga a la cabeza, no se les ocurrió mejor idea que traer al equipo senegalés para que nuestra Selección se despida del público nacional antes de viajar a la Copa América 2011. Parece que nadie les avisó a los senegaleses, que vino con suplentes además, que era un partido amistoso, porque en la cancha repartieron patada a discreción. El saldo: Luis Ramíres y Carlos Zambrano lesionados y fuera de la Copa. Paolo Guerrero se salvó de ingresar a esta estadística, y fue un verdadero milagro, ya que de solo ver la forma en que un rival le entró, una escalofriante patada voladora, era para que estuviera roto de por vida. El resultado, que a nadie le interesó, terminó con victoria por la mínima de los nuestros, con gol sobre la hora de Guerrero.