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viernes, 9 de marzo de 2012

LOS CRISTAL-U Parte 1

Javier Chirinos intenta avanzar entre tres zagueros rimenses
El "crack" se escuchó bien claro. Las tribunas a medio llenar favorecieron para que el estremecedor ruido se escuchara aún más, aunque peor fue el grito que pegó el jugador rimense tras romperse la pierna. Quien escribe estas líneas fue testigo de ese hecho en el verano del 86, cuando una entrada brutal del crema Samuel Eugenio dejó con la pierna rota al jugador del Sporting Cristal Enrique Boné. Los celestes no venían haciendo un buen campeonato, pero en este partido sorprendieron a la U, que iba disputando la punta junto al UTC de Cajamarca.
El crema Fidel Suárez cae en el área rimense ante la mirada del meta Humberto Valdettaro, la gran figura del partido
El solitario gol de César Loyola bastó para el triunfo de los bajopontinos, que tuvieron en el arquero Humberto Valdettaro a su mejor elemento, ya que sacó varias pelotas de gol. Sin embargo, el resultado quedó en un segundo plano cuando ocurrió la jugada descrita líneas arriba. No era la primera vez que Samuel Eugenio era partícipe de acciones violentas como ésta. Anteriormente un jugador del Aurich, apellidado Tello, fue el primero en sufrir las consecuencias de la rudeza del crema. Su siguiente víctima fue Juan Caballero, precisamente también en un Cristal-U, lesión que le costó al delantero trujillano tres meses de para. Enrique Boné estuvo casi cuatro meses fuera de las canchas y su carrera futbolística se vio mermada  seriamente por esta lesión.
Chumpitaz visita al lesionado jugador en la Clínica
Samuel Eugenio tuvo otras víctimas a lo largo de su carrera

PAN Y CIRCO

Imagen clásica del aprovechamiento político del fútbol: el dictador Morales Bermudez entonando el Himno Nacional enfundado en la camiseta de Julio Meléndez, tras clasificar al Mundial 78
El salvavidas que el Gobierno le lanzó al fútbol es felicitado por unos pero criticado por otros. Creemos que estos últimos tienen la razón. El mensaje que se da es que no importa cómo se manejen los clubes, si al final el Estado les dará una manito para que sus acreedores no los liquiden. Claro, esta no es una medida gratuita, sino 100% populista, en un país donde el fútbol es de interés casi mayoritario. Que los políticos se cuelguen de la popularidad que da el fútbol es un hecho antiguo, a nivel mundial y local. Hace rememorar a aquellos emperadores romanos que para mantener calmada a la plebe le ofrecía a ésta un sangriento espectáculo en el coliseo, donde previa carnicería de esclavos se repartía pan entre las multitudes. Nuestro pobre fútbol es un símil de esos esclavos que eran devorados por hambrientos leones, representados ahora por pseudos dirigentes de saco y corbata.